30 minutos en un oasi

Cerramos la puerta, escogemos el sillón más cómodo, cambiamos la luz fría por una de tenue y empezamos con una técnica de meditación que nos transporta en una nube.

Así empezamos las sesiones en el Aula Sensorial, en un espacio de calma y conexión con los sentidos.

Especialmente pensado para las personas que necesitan momentos donde la meta principal es disfrutar de los sentidos para sentir tranquilidad y seguridad.

Se hace de manera individual o en grupo y cada sesión tiene una duración de media hora.

Uno de los rasgos más destacables es el silencio y la quietud de la sala contrastado con el ruido del resto de espacios donde se llevan a cabo otras actividades. De este modo, se crea un lugar indispensable de pausa sonora.

Ocasionalmente con los pies descalzos para así sacar el máximo provecho de las sensaciones, la sesión sigue con un repaso general de los sentidos, aunque en cada sesión se trabajan un máximo de dos con diferentes elementos que ayudan a desarrollar la dinámica.

Los objetos para cada sentido se renuevan constantemente pero a grandes rasgos podríamos describirlos de esta manera:

La vista se trabaja con diferentes tipos de luces de colores y formas: linternas, guirnaldas de colores o dados que se iluminan con el contacto con el suelo.

El tacto se trabaja con varios elementos como libros táctiles, guantes, el cajón del tacto o con masajes realizados entre las personas asistentes.

Para el olfato, existen varios recursos pero la estrella es un juego con unos pequeños botes que huelen a varias frutas. También gusta mucho testear colonias y perfumes o que la sala tenga un aroma concreto a través del las fragancias que una vez enchufadas a la corriente aromatizan el espacio en pocos minutos.

El sentido del gusto se trabaja con varios alimentos, como por ejemplo yogures de diferentes sabores o frutas frescas.

El oído es el sentido más delicado de tratar ya que hay sonidos que molestan porque son estridentes o sencillamente agobian a la persona. En este sentido, se ha llegado a la conclusión de que la mejor manera de trabajarlo es a través de música relajante que se utiliza de fondo a la vez que se manipulaciones instrumentos de sonidos suaves como sonajeros infantiles, tubos con piedrecitas o algunas campanas pequeñas.

Pero no sólo los sentidos se pueden trabajar en el aula. Con la llegada del buen tiempo es el momento ideal para hacer unas salidas al Parque de Torribera, donde se conecta con la naturaleza a través del tacto, el olfato y la vista pero también a través del oído, sintiendo los sonidos de las aves que dialogan unas con otras.

Como siempre, todas las propuestas que se hacen en la Fundació reciben el apoyo de otras personas usuarias que no participan de manera directa de aquella propuesta en concreto. En este caso, Verónica y Juan acompañan hasta el Aula Sensorial el grupo de personas mayores. De esta manera se puede dar salida a sus preferencias y habilidades de acompañar a los otros y tienen un rol valorado, ya que sino dieran los este apoyo, debería hacer un educador / a.

También Juan y Adrián son los encargados de preparar el espacio para que todo esté listo cuando lleguen los asistentes y de recoger cuando la actividad ha finalizado.

Todo ello, como siempre, bajo la mirada y atención personalizada de dos profesionales que dinamizan la actividad de acuerdo con las necesidades específicas de cada persona.

Imagen del Aula Sensorial antes de iniciar la sesión.

Imagen del Aula Sensorial antes de iniciar la sesión.

 

Trabajo con diferentes efectos luminosos.

 

El tacto a través de las texturas de diferentes materiales.

 

La lámpara de agua y luz crea un ambiente de descubrimiento y observación de las formas a la vex que es un espacio de calma.

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