Paola: dos meses de emociones en la Fundació Tallers

Trasladarse a Barcelona, ​​compartir piso con otros estudiantes y coger cada día el metro para venir a hacer prácticas en Santa Coloma de Gramenet. Negro sobre blanco, esto es lo que ha hecho durante los últimos 60 días Paola, una chica americana que ha hecho prácticas en el Centro Ocupacional de la Fundació Tallers.

La realidad fuera del papel siempre es más amplia y enriquecedora. Y es que la historia de la Paola con la Fundación tiene una fuerte carga de magnetismo y emoción.

Paola Lopez tiene 21 años y es de Austin, Texas. El castellano fluido le proviene de casa. La madre y el padre son provenientes de México, aunque entre ellos normalmente hablan en inglés.

Una de las primeras cosas que explica la Paola es que está aquí porque ha querido hacer prácticas fuera de los Estados Unidos a través de Study Abroad Services (SAS). Ella es estudiante de Psicología en la Texas A & M University Corpus Christi y acabará sus estudios en diciembre. 

Hasta aquí podríamos pensar que estamos ante una mente inquieta (que lo es), pero cuando empieza relatar su experiencia, sale a la luz que la estancia en Tallers también es fruto de una experiencia más personal. Explica que su hermana sufre depresión y quería ver realidades en otros países para comparar maneras de tratar a las personas. Se emociona cuando habla de ello y se le hace difícil poner palabras.

Después de su experiencia lo sintetiza así: “Ojalá mi hermana estuviera aquí en la Fundació Tallers”.

“Aquí se trata a todos por igual. Hay una buena acogida y afecto para todos “, esta es una de las cosas que más destaca, pero no es la única. De hecho, valora su vivencia más que positiva. “He venido sola aquí y desde el primer día en la puerta siempre hay alguien que me espera y me saluda. Es como si no fuera de Estados Unidos”.

Paola transmite calidez humana desde el primer momento, es de las personas que valoran el día a día y las pequeñas cosas.

Con alegría y emoción explica que Emilio (un usuario del Centro Ocupacional) le pregunta cada día como se llama, ella cada día le hace el ejercicio de explicarle y decirle su nombre … hasta que un día el Emilio le dice “te conozco !”.

También habla muy positivamente del proyecto de ocio: “Cuando haces actividades inclusivas dentro de la ciudadanía con personas con discapacidad intelectual o enfermedad mental, se reconoce el grupo por la calle y los vecinos y vecinas saludan contentos. Me encanta ir a la piscina o tomar algo”.

Para terminar la conversación, hablamos de cómo le explicaría a alguien qué es lo que se encontrará si viene a la Fundació Tallers:

“Encontrarás las personas más altruistas que conocerás en tu vida, aprenderás a poner los otros por delante de ti misma. La cantidad de estima que hay en todo el edificio no la encontrarás en ningún otro lugar. Y me encanta. No me quiero ir”.

Emociones vividas en apenas 60 días. Lejos de los suyos, pero sintiéndose como en casa. Ahora es hora de volver a Austin, de terminar los estudios y retomar la trayectoria profesional que se adivina prometedora y con vocación de servicio a las personas.

 

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